Johanna Hamann

Lima, 21 de julio de 1954 – 7 de abril de 2017

Johanna Hamann nos dejo este año y queremos recordarla citando algunos de los capítulos mas importantes de su vida.
Alumna de la escultora italiana Ana Maccagno y el vitralista austriaco Adolfo Winternitz, Johanna Hamann se licenció en Arte en 1985, con mención en Escultura por la Facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Hizo una maestría en Humanidades, en esta misma universidad, obteniendo el título en 2005 con la tesis “El cuerpo, un familiar desconocido”. Además, realizó un doctorado en la Universidad de Barcelona (Facultad de Bellas Artes) sobre “Espacio Público y Regeneración Urbana”.
Jorge Paredes Laos, escribió de su retrospectiva en el ICPNA de Miraflores del año pasado: “Unas esculturas de cuerpos lacerados cuelgan sobre un garfio, expuestos sin ningún tipo de rubor ni compasión. Vientres que se abren y nos dejan ver sin censuras morales o culturales el desgarramiento que produce la maternidad en el cuerpo de la mujer. Y sobre un pedestal, unas representaciones óseas aparecen como crudas muestras de una realidad agresiva y cruel —la de los años ochenta—, cuando el país era sacudido por el terrorismo, la violencia política y la crisis.
Fue directora de la Facultad de Arte de la PUCP y autora del libro “Leguía, el Centenario y sus monumentos. Lima: 1919-1930”, libro que explora y analiza el arte público surgido del centenario de la independencia bajo una mirada que sin descuidar lo estético se preocupa de las formas en su contexto social y político, así como del significado de esta herencia en la ciudad. Sus palabras parecen exigir a la política respeto por la belleza, que es una forma de pedirle respeto por aquello que nos conforma como humanos. Suya era la visión hermosa de los artistas como constructores de lo urbano, y del arte como mecanismo para evitar la construcción de espacios que nieguen la urbe como punto de encuentro. Sus opiniones siempre tuvieron espíritu crítico: ya en 1983 ella afirmaba que “el arte está completamente relegado a las esquinas elegantes de la ciudad”.
Participó en seminarios y congresos en Perú, Estados Unidos, España y Portugal entre los años 1990-2011.
“A mis esculturas las veo como son: como parte de mi vida, de mi proceso, de todo lo que he hecho y logrado, de mis errores y de mis aciertos”, dijo en una de las últimas entrevistas.

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