Gerardo Chavez

Desde el umbral la sensación de curiosidad se hace más intensa, se respiran tenues aromas que emanan de cada uno de los objetos que ocupan este bello recinto, es el lugar de estar del artista Gerardo Chávez, donde convive y recrea las composiciones más inverosímiles, donde solo él habita con la visita de imágenes de su creatividad y su fuente de inspiración que debe llenar con todo lo que el ama o quizás odia o teme. Tras ver sus obras tan colosales y los seres que van emergiendo de un submundo creado por él, donde salen sus caballos montados al trote como en una fiesta y danza eterna frente a todo lo que el ama… pienso que es su derecho a guardar con celo y misterio su alma de niño en el día y por las noches dejarlo libre entre sus sueños. Dentro de su taller se logra escuchar una suave música clásica, entre tanto mis ojos se pasean y van incursionando entre la textura de madera y cuero, tierra, plantas y van tropezando con cada objeto, en unos segundos lo veo salir, esbozando una sonrisa, casual, amable y cálido, dispuesto a compartir su vida y obra en esta entrevista.
Maestro Chávez nos gustaría saber sobre sus inicios, sobre su punto de partida, ¿Cuándo decide que quiere ser artista?
Yo comienzo a pensar que podría ser un artista cuando tenía más o menos 6 o 7 años, pero quería ser un artista de circo, porque la única referencia que yo tenía como actividad de un artista, era ser un acróbata o un payaso, en fin todo lo que estaba en torno a esos personajes.
Tanta era mi atracción por ese mundo de los circos que yo buscaba la ocasión de escaparme de mi casa, para ir a conocer y convivir con la gente de los circos que visitaban eventualmente Paijan, pero, creo que la suerte nos va guiando por acá por allá. Me encontraba años más tarde como a los 9 o 10 años en un mes de julio, pintando un portón porque me cachueleaba haciendo trabajitos pintando letreros, paisajitos a restaurantes, esas cosas que me hacían tocar el arte, pero de una forma superficial, aún estaba como inconsciente al arte en su totalidad. Entonces estaba pintando el portón en mi pueblo de Paijan de una señora supuestamente muy distinguida que venía de misa, toda esa imagen la tengo como si fuera ayer, entonces esta señora me palmeó la espalda y me dijo hay hijo algún día tú serás un gran escultor. De regreso a casa me quede pensando en esto de ser escultor, yo era muy pequeño así que busqué en el diccionario la palabra escultor, encontré solo una explicación muy pequeña así que espere que pasaran las vacaciones e inmediatamente busque la palabra en la biblioteca del colegio y fue allí por donde encontré más información sobre el renacimiento italiano y conocí al gran Miguel Angel, Leonardo de Vinci, entre otros.
Así es como descubrí el mundo del arte de una manera más amplia, poco tiempo después encontré en un periódico de esa época una foto de mi hermano Angel con otros tres colegas, que se titulaba “Cuatro grandes del pincel”, eso me motivo a tomar una decisión, y más convencido pude decir “yo quiero ser como mi hermano” ¡el laberinto de la fama! el éxito, me picó ese bichito.
Cuando emigra a Lima, ¿Quién fue su primer maestro?, ¿Cómo fue el periodo en Bellas Artes?
Emigré a Lima a los 14 años al encuentro de mi hermano Ángel, ya que él ya era pintor y me recibió con mucha pasión y cariño, me mostró el camino del arte de la pintura, pasando por oler el óleo, los materiales, el ambiente bello de un taller de pintura, me enseñó los primeros pasos. Recuerdo que me hizo copiar un autorretrato de Eugène Delacroix entre la realización de otras pinturas y termine ayudándolo a manchar algunas de sus pinturas. En esa época yo estaba seguro que había nacido para ser pintor, pero no tenía esa virtud de Ángel ¡mi hermano era fabuloso¡ era tan bueno, que se dice por allí que cuando participaba en algún concurso de pintura, muchos artistas no querían desistían, porque sabían que Ángel iba a ganar.
Entonces a este señor, mi hermano y amigo lo tuve como profesor al inicio de mi carrera, para mí fue lo más bello y significativo que yo pude encontrar en ese camino de llegar a ser artista. Recuerdo que a Bellas Artes logré entrar con mucha penuria y tristeza, tenía muchas cosas que superar, Ángel me animaba a hacerlo, pero para mí era imposible porque yo veía pintar a Ángel y me quedaba sin argumentos, para mí él era un virtuoso al cual tendría yo que superar y con gran admiración digo que no he visto otro pintor como el, no es porque sea mi hermano, pero él tenía mucho talento, y sentía que me faltaba aún más para superar al maestro que fue el para mí. Terminé el primer año y gané una beca de estudios gracias a mis notas, que eran muy buenas.
La escuela para mí fue un teatrín enorme donde manifestaba mi alegría, mis juegos, mis compromisos, mis amoríos, locuras que no faltan. Eso era la Escuela de Bellas Artes, todos éramos amigos, hermanos, compartíamos experiencias y aprendíamos unos de otros. Desde mi época de estudiante “yo estaba consciente que viviría para la pintura y no viviría de la pintura “pero el destino hace que las cosas de calidad fermenten de tal manera que uno termina viviendo de lo que más ama, dándome grandes satisfacciones, ratificando que yo nací para la pintura.
Admirable su pasión por la Pintura, creo que esto lo manifiesta en la creación de su museo de Arte Moderno en Trujillo.
Asi es, “yo estuve siempre fijado en esta historia de querer dejar algo antes de irme, como una hormiguita deja algo, porque hay que considerarse así, porque en el mundo no somos nada, “
En mi vehemencia funde el Museo de arte moderno, donde expongo obras de mi colección, también por supuesto con la intención de tener obras de otros artistas, siempre y cuando la obra sea ejemplar en algo.
El patrimonio de obras del museo han sido resultado de canjes, algunas veces con obras de mi colección privada, también he comprado muchas obras de otros artistas. Creo que como artistas debemos dejar algo para que otros continúen y nos superen, en mi caso es mi Museo, el cual quedara y espero que crezca con los años y tal vez nuestro mundo sea más interesante, más bello y unido, sin mezquindad, ya que es un mundo hecho para la entrega permanente, llegar a tocar la vida y la belleza.
Sin embargo me siento más que apenado actualmente estoy en el proyecto de trasladar el Museo de arte Moderno a Lima y a continuar su historia en esta ciudad.
¿Por qué ha tomado la decisión de trasladar su Museo a Lima?
Lamentablemente Trujillo es una ciudad donde no se ha podido fomentar su crecimiento a través de mi proyecto, no ha dado los resultados que yo esperaba, siento que el Museo se desperdicia allí, no llenó mis expectativas en todos estos años, ya que no pudo cumplir las meta trazadas de difundir y promover el arte y la cultura.
Lima es una ciudad más Cosmopolita, confió en que el Museo De Arte Moderno crezca mucho más, siendo aquí la nueva cede, donde debe echar raíces y tenga la oportunidad de dar mejores frutos con los años.
Realmente admiro que nos esté dejando este ejemplo, de dejar una lección de vida.
“La vida no está para pasarla solo porque nos ha tocado vivirla, yo creo que hay que dejar cosas, la historia se va haciendo de esta forma, son cosas que vienen construyendo nuestra historia “
Sabemos que ha vivido en Paris por casi 50 años, pero su presencia en el Perú se siente muy fuerte.
He vivido en Paris durante 50 años, pero siempre me doy mis escapadas y vengo a mi país. Hace 15 a 18 años que tengo la intención de venir a trabajar a mi país con más frecuencia, aunque sea residente Francés, soy un peruano más que ama su tierra.
Cuando llegó a Europa, ¿Cuáles fueron sus primeras exposiciones?
La primera exposición en Europa la hice en Florencia y la segunda en Roma, pero fueron exposiciones para hacer un camino, para conocer gente, contactos etc. para saber a dónde dirigirme. Ya en París me propongo otras cosas, con más sabiduría, madurez, obtuve la primera exposición en Paris en 1967, justo a dos o tres días de la muerte del Che Guevara, todos en esos momentos éramos revolucionarios, y estábamos pendientes del cambio y de la Revolución Cubana, intelectualmente eran importante, tal es así que en mayo del 1968 se da la revolución estudiantil, que se gesta de todo un pensamiento ideológico de la época, aquellas cosas de las que no escapa Europa. Quede marcado con estas fechas, posteriormente vine aquí al Perú en el año 1968 a realizar la exposición que se llamó “El Cierra Los Ojos, El Ve”, pero no como alguien que muere, si no por alguien que cierra los ojos para hacer un viaje interior, y empiezo a hacer surrealismo, recuerdo esta época estaba de moda el pop art, y junto a Tilsa Tsuchiya estábamos planteando este lenguaje nuevo de pintura surrealista en el Perú,
Dos meses después regrese a Europa y en el año 1973, realizo otra exposición muy estimulante para mí, porque ya se empezaba a ver una seria de virtudes en mí y yo me descubro de tal manera que ya empiezo a tener fuerza y como no eran de esperarse el éxito fue abriéndome el paso por los años 1975, 1976. La televisión me entrevista, los museos se preocuparon por comprar varias obras mías, el Museo Royal de Bruselas compro una obra importante mía, inclusive me incorporaron en el diccionario Larousse.
¿Cómo se sentía en ese momento? ¿El éxito cambio su personalidad de alguna manera?
En esa etapa de mi vida, “ El ego se muestra y uno se quiere más, poco a poco vamos dejando la sensación de ego, porque vemos que nuestro camino es un camino del mundo, un camino universal, donde nos falta aún muchísimo, es ahí donde interviene la sencillez, el deseo de aprender, de querer ser alumno aun y no maestro”
Tiene una obra muy representativa, la procesión de la papa, que pretexto tan maravilloso para crear una obra de arte.
La papa fue un milagro para mí, como visión, como motivo, la verdad fue esta, vi en el mercado una papa enorme, muy bella, la compre la guarde y pensé que haría algo con esta papa, duro la idea más de dos años, hasta que hice pasar la papa a bronce, hice 3 copias, le regale una a Roberto Matta, otra a una amiga y la ultima la perdí, así que tenía la papa aquí como un fetiche, luego de que murió mi hermano Ángel, quede muy deprimido, no pinte cerca de 8 meses y un buen día vi la procesión del señor de los milagros y estaban las personas que llevaban el anda y ahí mismo me vino el nombre “La procesión de la papa”, quiero aprovechar y recordar a José Yactayo el periodista audiovisual, ya que él me hizo la película sobre la procesión de la papa, el trabajo conmigo como 3 meses, venia todos los días para ver el proceso, de lo cual salió una película muy bella.
Después de pintar la Procesión de la papa, sentí una gran satisfacción, de representar este tubérculo que nutrió al mundo y que sea considerado el cuadro emblemático de Gerardo Chávez de lo que realmente me siento muy honrado.
Ahora viene una gran retrospectiva con una gran cantidad de obras. ¿Cuándo es esta exposición?
Ahora cumpliré 80 años y los invito a mi exposición que será el 1 de septiembre y que permanecerá 3 meses. Es una retrospectiva en la cual mostraré casi 200 obras, yo tengo en mi propiedad 100, hay una cincuentena que me prestarán los coleccionistas privados de Perú y casi unos cincuenta dibujos. Trataremos de hacer la curaduría por la calidad de las obras y no por la cantidad, no quiero hacer una exposición más, quiero hacer una exposición representativa, épica y quizás sea la última.
Lo felicitamos, estaremos en esta gran retrospectiva, y le agradecemos por esta entrevista.
Gracias a ustedes, los espero.

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