Angel Suarez

En su taller de Barranco lo colorido y lo sobrio armoniza perfectamente con lo natural de sus palabras y su risueña forma de ver la vida y el arte.

¿Cómo fue tu despertar a la pintura y en qué momento tu sensibilidad te advirtió que se podría crear un universo propio lleno de colores, contrastes y matices?
El hecho de haber nacido en Chulucanas, tierra de los grandes artistas del barro y herederos de los antiguos Tallanes y Vicús, me hacía sensible a la belleza, al color de los paisajes teñidos de naranja, al verde de los árboles de mangos y limones, a la tradición de su gente trabajadora; todo esto ayudó inevitablemente a realizar mis primeros trazos sobre los cuadernos de dibujo del curso de educación por el arte (cuanto recuerdo esos cuadernos con hojas transparentes). Aunque no tengo familiares artistas, mi interés por la pintura nace mirando a uno de mis hermanos mayores que por afición pintaba en acuarela y témpera sobre unos lienzos hechos de los costales de harina de pan; aún esos recuerdos viven en mi mente y me hacen anclar en tierra firme.
Empezaste primero a retratar escenas cotidianas, domésticas, como una escoba apoyada en la pared, un vaso o frutas en la mesa, un cachivache regado en el piso. Ahora tu pintura está muy distante de eso. ¿Te cuesta mucho reinventarte y fracturar caminos ya andados transgredir fórmulas que funcionan estéticamente hablando?
Si bien mis inicios en la Escuela de Bellas Artes los realicé en Ignacio Merino de Piura, al poco tiempo me trasladé a la escuela de Trujillo, en donde la inspiración de maestros bienalitas nos creó desafíos a los estudiantes de arte; me convertí en un investigador de las técnicas de los materiales. Para mí es importante la técnica más que el tema; nunca me encasillé en una corriente o ismo; empecé pintando temas cotidianos, objetos de bodegones, rincones y objetos en desuso que muchas veces eran recogidos de la basura, los tomaba y les devolvía la belleza que en ellos encontraba. No me es difícil salir de un tema y entrar en otro sin dejar de ser yo mismo, hace poco hice una muestra “Madre Naturaleza” cuyo tema son árboles con hojas grandes en diversos formatos; pinto en paralelo una serie ciudades, edificios pintados con un rojo intenso, o simplemente monocromáticos en grises.
En estos tres últimos años tu carrera ha sido ascendente, exposiciones tanto colectivas como individuales en Kuwaitt, Dubai, Miami, Panamá, Marruecos, Colombia y Ecuador.
La mayor parte de mi obra en estos últimos años se exhibe fuera del país, pero no es porque yo lo haya buscado, las cosas se dieron de manera sorpresiva, alguien vió mi obra en algún lugar y me contactó; la verdad que no soy muy bueno haciendo contactos, sin embargo tengo algunas propuestas para empezar a trabajar con galerías en Italia y Nueva York (nada confirmado aún). En Lima no tengo una galería que trabaje mi obra, los que conocen de mi arte, me promocionan y visitan mi taller.
¿Sientes que estas cerca de la madurez artística, cerca de la consistencia de lo que quieres comunicar o trascender con tu pintura?
No, yo no puedo saber qué pasará en unos años con mi obra; lo que sé, es que ahora encontré la punta del hilo de un ovillo que no sé de qué tamaño será.
¿Cómo ves a la pintura peruana desde una perspectiva de identidad nacional como una corriente de expresión genuina ?
Perú siempre ha sido y será cuna de grandes artistas eso lo llevamos en nuestro ADN, hoy tenemos más promoción y difusión en redes sociales. Mientras no olvidemos nuestras raíces, lo que haga el artista peruano, siempre saldrá con un sello de “Marca Perú”.

1 Comment

  1. Felicitaciones muy buenas publicacionrs

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